
El mantenimiento de las instalaciones eléctricas es una actividad esencial para garantizar la seguridad, la continuidad operativa y el cumplimiento normativo en cualquier edificio, ya sea residencial o industrial. Un sistema eléctrico bien mantenido reduce el riesgo de fallos, incendios e interrupciones del servicio, protegiendo a las personas y los activos. Existen dos tipos principales de intervención: mantenimiento ordinario y mantenimiento extraordinario. Comprender las diferencias es fundamental para gestionar correctamente las obligaciones y responsabilidades.
El mantenimiento ordinario incluye todas las operaciones rutinarias y pequeñas reparaciones necesarias para mantener la instalación eléctrica eficiente, sin modificar su estructura ni su uso previsto. Según el DM 37/08 y las normas CEI, esta categoría incluye las intervenciones que no alteran las características esenciales del sistema.
El mantenimiento extraordinario, en cambio, implica modificaciones sustanciales, adaptaciones normativas, ampliaciones o sustituciones significativas de los componentes del sistema. Estas intervenciones pueden implicar cambios estructurales y requieren competencias específicas y obligaciones documentales.
Para distinguir entre mantenimiento ordinario y extraordinario, resulta útil considerar algunos ejemplos prácticos:
Para los administradores de propiedades, identificar correctamente el tipo de intervención es esencial para planificar adecuadamente las actividades y cumplir con las obligaciones legales.
El mantenimiento ordinario puede ser realizado por personal interno cualificado o por técnicos que no necesariamente estén certificados, siempre que cuenten con las competencias necesarias.
Para el mantenimiento extraordinario, es obligatorio recurrir a una empresa instaladora habilitada conforme al DM 37/08. En estos casos, es necesario elaborar y conservar la declaración de conformidad de los trabajos realizados, junto con la demás documentación técnica exigida por la normativa.
Las principales referencias normativas son el DM 37/08 (antigua Ley 46/90), el Decreto Legislativo 81/08 sobre seguridad en el trabajo y el DPR 462/01 para las inspecciones periódicas de las instalaciones.
Los propietarios, administradores y responsables técnicos están obligados a garantizar el correcto mantenimiento y la seguridad de las instalaciones. La falta de mantenimiento o un mantenimiento inadecuado puede dar lugar a sanciones administrativas, responsabilidades civiles y responsabilidades penales en caso de accidentes o daños.
Un plan de mantenimiento estructurado permite reducir riesgos, optimizar costes y garantizar el cumplimiento normativo. La trazabilidad de las actividades realizadas es esencial para demostrar el cumplimiento y evitar errores u omisiones. La gestión manual suele provocar datos dispersos, falta de historial y errores humanos que pueden comprometer la seguridad.
La adopción de plataformas digitales como el Digital Twin y el CMMS permite centralizar los datos, planificar las intervenciones, supervisar el estado de las instalaciones y mejorar la colaboración entre equipos y proveedores. Los principales beneficios incluyen:
Una plataforma como UTwin integra las funcionalidades de Digital Twin y CMMS, ofreciendo una gestión sencilla e intuitiva de todas las actividades de mantenimiento. UTwin permite la recopilación de datos en tiempo real, la planificación de intervenciones, la supervisión de las instalaciones y la generación automática de la documentación requerida, mejorando la colaboración entre todas las partes implicadas.
Clasificar correctamente las intervenciones de mantenimiento ordinario y extraordinario es fundamental para cumplir la normativa, garantizar la seguridad y optimizar los costes. La digitalización de los procesos es hoy en día la solución más eficaz para una gestión moderna, segura y eficiente de las instalaciones eléctricas.
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